Un gigante nativo que desaparece
Con su cuerpo anaranjado, peludo y su vuelo pausado, el abejorro gigante (Bombus dahlbomii), también conocido como abejorro colorado o moscardón, es el mayor polinizador nativo del sur de Sudamérica. Habita desde el centro de Chile hasta la Patagonia argentina, donde cumple un papel esencial en la reproducción de la flora autóctona.
Sin embargo, lo que antes era un insecto común se ha convertido en un hallazgo excepcional. En apenas 25 años su población se ha desplomado drásticamente, y hoy figura como “en peligro de extinción” en la Lista Roja de la UICN (Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza), tras perder más del 54% de su área de distribución.
“En sitios donde solíamos ver cientos, ya no queda ninguno”, lamenta la bióloga Marina Arbetman, del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA), Argentina.

El abejorro europeo: la amenaza invisible
El principal responsable de esta crisis es una especie importada. En 1997, el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG) de Chile permitió la introducción del abejorro europeo (Bombus terrestris) como polinizador comercial en cultivos de tomate, arándano y otros frutos.
Pero este insecto no se quedó en los invernaderos: escapó al entorno natural, se reprodujo y se volvió invasor.
“Encontramos una conexión directa entre la invasión del abejorro europeo y las enfermedades que trajo consigo. Es probable que esa sea una de las principales causas del colapso del abejorro nativo”, explica Arbetman.
El abejorro europeo, de cuerpo amarillo y negro, se adapta con facilidad y transmite patógenos a las especies locales, además de competir por el néctar y alterar los ecosistemas. Según la doctora Cecilia Smith-Ramírez, bióloga chilena, Bombus terrestris “es reconocido globalmente como una especie invasora” y ya se ha expandido desde Chile hasta Argentina, con riesgo de llegar a Perú y Brasil.
Un conflicto entre agricultura y biodiversidad
El uso de abejorros europeos ha beneficiado a la agricultura, pero a costa de la biodiversidad local. Investigaciones muestran que, cuando hay sobrepoblación de abejorros exóticos, estos dañan físicamente las flores al perforarlas para obtener néctar, reduciendo su capacidad de reproducirse.
También afectan la producción apícola: “La cantidad de néctar que extraen los invasores deja poco disponible para las abejas melíferas”, señala Arbetman.
Smith-Ramírez critica la falta de compromiso de las autoridades:
“El SAG protege la agricultura, pero no evalúa el daño que estos organismos causan a la biodiversidad nativa.”
Aunque en 2020 se implementaron normas más estrictas —como cuarentenas y control de reinas—, los expertos advierten que el riesgo sigue siendo alto. El propio Ministerio de Medio Ambiente chileno reconoce que el Bombus dahlbomii está amenazado por pérdida de hábitat, pesticidas, cambio climático e interacción con especies invasoras.

Iniciativas para salvar al abejorro nativo
Más allá de su valor ecológico, el abejorro gigante tiene gran significado cultural para el pueblo mapuche, que lo considera un símbolo espiritual. Por eso, la comunidad científica y la sociedad civil se han unido en campañas para evitar su desaparición.
En Chile, proyectos como “Salvemos nuestro abejorro” y “Un millón de fotos para Bombus dahlbomii” invitan a ciudadanos a subir fotografías y videos de avistamientos para crear un mapa de distribución. En Argentina, la iniciativa “Vi un abejorro” realiza un monitoreo comunitario del estado de las poblaciones nativas y el avance del invasor.
“Pedimos a la gente plantar flores nativas y evitar especies invasoras. Cada jardín puede convertirse en un refugio para los polinizadores locales”, agrega Arbetman.
Reintroducción y esperanza
Existen proyectos para criar y reintroducir colonias del abejorro nativo, aunque enfrentan grandes dificultades. En Chile, un intento de reproducción en cautiverio fue adquirido por una empresa que comercializa el abejorro europeo, frenando su continuidad.
En la Patagonia argentina, los científicos esperan poder replicar este trabajo, aunque reconocen que el proceso es complejo y requiere condiciones ambientales específicas.
“Estamos intentando diferentes estrategias, pero si no se detiene la producción y venta del abejorro europeo, todo esfuerzo será inútil”, advierte Arbetman. “Es como intentar vaciar una inundación con un balde.”
Conclusión: proteger al gigante del sur
El abejorro gigante (Bombus dahlbomii) es mucho más que un insecto: es un pilar de la polinización y un símbolo de los ecosistemas australes. Su declive refleja el impacto de las especies invasoras, la falta de regulación y la urgencia de priorizar la biodiversidad sobre los intereses económicos.
Conservarlo no solo significa salvar una especie, sino preservar la identidad natural del Cono Sur y el equilibrio ecológico de toda una región.

