​¿Abejas distraídas? Un estudio revela su sorprendente similitud con la mente humana

​¿Sabías que incluso las abejas pueden sufrir de «falta de atención»? Un reciente estudio científico ha demostrado que, al igual que los humanos, las abejas melíferas pueden distraerse, lo que afecta directamente su capacidad para procesar información y ejecutar tareas cotidianas, como la búsqueda de alimento.

​El impacto de las distracciones en las abejas

​Publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B: Biological Sciences, el estudio liderado por investigadores de la Universidad de la Sorbona revela cómo factores externos pueden alterar el comportamiento de estos insectos.

​Cuando una abeja se distrae —por ejemplo, con una luz intermitente mientras intenta localizar alimento—, pierde la capacidad de conectar eventos en su cerebro. Como resultado, dejan de identificar el olor que las guía hacia la fuente de azúcar. Este bloqueo mental las lleva a dos posibles reacciones:

  • Reacción exagerada: Ante la confusión, pueden responder de manera desproporcionada.
  • Bloqueo total: Se detienen por completo, perdiendo el hilo de su labor.

​Este hallazgo sugiere que las abejas poseen una forma de conciencia y atención mucho más compleja de lo que creíamos, muy similar a los procesos cognitivos humanos.

abeja silvestre europea

​Inteligencia y capacidades cognitivas de las abejas

​No es la primera vez que la ciencia destaca la asombrosa inteligencia de las abejas. Investigaciones previas ya habían confirmado que estos insectos superan constantemente nuestras expectativas:

  • Habilidades numéricas: Estudios de las universidades de Trento y Monash han demostrado que las abejas pueden procesar información numérica y realizar conteos básicos.
  • Aprendizaje complejo: Poseen una memoria excepcional y habilidades de comunicación avanzadas.

​¿Cómo funciona la memoria y la atención en las abejas?

​Para entender su mente, los científicos utilizan el condicionamiento clásico, donde se asocia un aroma con una recompensa (azúcar).

​La dificultad surge cuando el azúcar aparece segundos después de que el aroma se ha desvanecido (condicionamiento de señal). En estos casos, las abejas deben mantener la atención y ejercer un esfuerzo cognitivo para asociar ambos estímulos. El nuevo estudio introdujo el aprendizaje inverso (desaprender y reaprender) y distrac ciones visuales para ver cómo reaccionaban. Los resultados fueron contundentes: la distracción interfiere con la conciencia necesaria para vincular eventos a través del tiempo.

​El futuro de la investigación biológica

​Aunque este estudio es solo un punto de partida, abre la puerta a futuras investigaciones fascinantes. Los expertos planean analizar la actividad cerebral directa de las abejas durante estos procesos y extender las pruebas a otras especies para entender qué tan generalizada está esta «conciencia» en el mundo de los insectos.

​Comprender cómo se distraen y cómo procesan la información no solo nos enseña sobre la etología de las abejas, sino que nos ayuda a valorar la complejidad cognitiva de las criaturas con las que compartimos el planeta.

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